LA
CAMPESINA SOÑADORA
Luego iré al mercado para venderlos y obtendré
tanto dinero que comprare un par de cerditos. Con poco de suerte, los dos
créditos tendrán hijos y con esas ganancias comprare una vaca joven. Que haya
tenido un ternero para que de buena leche.
Pero mientras imaginaba eso, no se dio cuenta por donde
caminaba y tropezó con una piedra y se resbalo, estrellando en el suelo el
cántaro de leche y partiéndolo en mil pedazos.
¡Adiós leche, dinero, créditos y vacas!
Moraleja: es más fácil imaginar ideas que llevarlas a
cabo. La enseñanza es que las metas se consiguen poco a poco, con trabajo y
esfuerzo.
María Guadalupe Ovando Caraveo
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